Pisos y pavimentos de piedra
Introducción
Los suelos y pavimentos son, en la actualidad, la aplicación más frecuente para materiales pétreos y suponen más de un 35% de las ventas. En las últimas décadas las rocas ígneas, como las variedades de granito y las cuarcitas, han sido consideradas, por su calidad y por el ahorro en los costes y mantenimiento y por su "durabilidad", los materiales más adecuados para este uso. El abanico de colores, monopolizado por las piedras no ígneas, se palia en la actualidad gracias a globalización de las importaciones desde nuevas fuentes.
Los carbonatos sedimentarios, tradicionalmente más trabajables, y a menudo de calidad superior a las ígneas y otras variedades con base de cuarzo, se han usado inadecuadamente provocando problemas legislativos. La elección y clasificación fortuita, en especial de los materiales pétreos procedentes de imcomprobables fuentes globales, ha terminado en muchos litigios. Este fenómeno se ha ido corrigiendo gradualmente gracias a la vigilancia intensiva de los geotécnicos que se ha visto expresada en la estandarización CEN de la piedra. Un certificado confirma la legalidad, pero se aconseja el conocimiento de la responsabilidad de los proveedores cuando trazan las especificaciones y los contratos de suministro.
Estos recientes avances en solado y pavimento, requieren un nuevo planteamiento ante el estático sector del comercio de la piedra, que va tras la estela de los avances en otros sectores.
Solado vs. revestimiento de paredes
Aunque ambas formas de aplicar la piedra, excepto las que tienen la función de soportar cargas, son consideradas cubiertas, la selección de la piedra es más difícil para el solado que para las paredes. Las fuerzas verticales que actúan en el revestimiento son, sobre todo, estáticas; mientras que las fuerzas calculadas para una superficie horizontal o casi horizontal como los suelos, son dinámicas y siempre requieren pruebas diferentes.
La abrasión, normalmente insignificante en las superficies verticales, es un factor a considerar en la selección de la piedra para solado y pavimento, y debe equilibrarse con protección contra deslizamientos.
Solado
Las características requeridas para la piedra usada en solados incluye: resistencia a la tensión (cargas concentradas y distribuidas), a la abrasión, a las descargas y a los agentes químicos. Más que en otras aplicaciones de la piedra, el solado depende de la sub-capa en la que se asienta. La elasticidad del solado debe ser compatible con los elementos de la estructura, por ejemplo, una sub-base de hormigón; en esta además influye la desviación en los elementos estructurales debido a la aplicación de cargas, al aislamiento térmico, a la insonorización y a la impermeabilización requeridas, en especial allí donde se instala la calefacción debajo del suelo. Las baldosas usadas para solados pueden estar pre-pulidas o pueden pulirse "in situ", después del haberlas cortado a medida o en tamaños estandarizados, o para un diseño arquitectónico predeterminado incluyendo motivos, incrustaciones, inserciones, etc. El diseñador debe decidir en primer lugar cuál será el espaciado de las juntas, sobre todo en áreas expuestas. También debe decidir si va a usar baldosas calibradas, que requieran un producto sometido a acabados mecánicos específicos para obtener unas dimensiones más precisas, estas baldosas pueden pegarse mediante una fina capa de mortero o con adhesivos.
Los estilolites son, quizás, las mayores propiedades inherentes de las piedras calcáreas causantes de problemas, incluyendo la mayor parte de las variedades de mármol. El origen, características y clasificaciones aparecen descritas en el número 72 de esta revista (Mayo 2004)*.
Pavimentación
La pavimentación implica un uso exterior, siempre en áreas parcialmente cerradas por muros. En contraste, el término solado se usa generalmente para denotar un uso en áreas cubiertas totalmente cerradas por paredes. La superficie tratada para el pavimento es similar a la del solado. Sin embargo un alto porcentaje de baldosas o tablas para pavimentar se usa con un acabado natural, por ejemplo, un desdoblamiento de la piedra a lo largo del plano natural.
Tradicionalmente se usan para pavimentar las tablas al natural, formalizadas ya por los romanos, con los lados recortados para obtener distintas formas geométricas. En la práctica moderna se ha sustituido por el corte con discos de diamante permitiendo conseguir formas rectangulares, más fáciles de mantener, y predominantes en el uso arquitectónico. Otra innovación ha sido el uso de juntas abiertas para guiar, a lo largo de las sub-superficie inclinadas, para contener agujeros de drenaje, muy frecuentes en plazas, paseos, terrazas y azoteas.
Los requisitos técnicos para la piedra son similares en pavimentos y solados: baja absorción de agua, alta resistencia a la comprensión y gran resistencia al deterioro por la intemperie. La resistencia a la flexión es particularmente importante en pavimentos que tienen cargas excéntricas sobre todo por el tráfico pesado. El diseño de la superficie debe tener en cuenta la naturaleza y la intensidad del tráfico previsto, humano y mecánico, desde carritos de bebés hasta sillas de ruedas pasando por el transporte de reparto.
Se ha logrado un avance importante con las nuevas normas de la UE para pavimentación exterior en relación a las losas, bordillos y adoquines, armonizadas por primera vez en Europa, que dan una definición clara de los términos.
En EN 1341 se definen tres tipos de losas:
Losa: unidad de piedra natural usada como material de pavimentación,
en la que la anchura trabajada supera los 150 mm y generalmente es más
del doble del grosor.
Losa partida: losa con la cara desdoblada.
Losa con textura: losa con una apariencia modificada que es resultado
de uno o más tratamientos mecánicos o térmicos de la superficie.
En EN 1342:
Adoquín: pequeño bloque de piedra natural para pavimentar con unas dimensiones de trabajo entre 50 mm y 300 mm, y dimensión no plana que generalmente supera el doble del grosor. El grosor mínimo nominal es de 50 mm.
Adoquín con textura: adoquín con apariencia modificada que es el resultado de uno o más tratamientos mecánicos o térmicos de la superficie.
En EN 1343:
Bordillo: unidad de más de 300 mm de longitud, comúnmente usado como borde en carreteras o senderos.
Bordillo cóncavo: bordillo curvado en el plano con una cara cóncava.
Bordillo convexo: bordillo curvado en el plano con una cara convexa.
Bordillo con textura: bordillo de apariencia modificada que es el
resultado de uno o más tratamientos mecánicos o térmicos de la
superficie.
Acabados
Además de las propiedades técnicas, la apariencia de la superficie
de las baldosas y de las tablas es un factor decisivo en la selección.
Los acabados (EN 12670) se extienden uniformemente por los bordes de
las baldosas modulares y suelen implicar el uso de parches, rellenos y
otros productos similares para los agujeros naturales, defectos y
grietas como parte del proceso normal. El suministrador debe indicar el
tipo de tratamiento y la naturaleza de los materiales adicionales que
se han empleado.
Para garantizar el acabado requerido, se han de especificar las siguientes descripciones. La "F" es la Federación Europea de Productores de Productos Abrasivos y el número indica el tamaño del grano de los abrasivos que se deben usar.
Las superficies que se obtienen moliendo pueden ser:
-Suelo basto, por medio de un tamaño F 60.
-Superficies de suelo medio, tamaño F 120.
-Superficies de suelo fino, tamaño F 220.
-Superficies con acabado mate o apomazadas por un disco de pulido /
molido, tamaño del grano F 400. El disco de fieltro se usa para
superficies muy pulidas.
Superficies obtenidas con herramientas de tipo martillo son:
-Superficies abujardadas* (ver EN 12670).
-Superficies recortadas: acabado obtenido al usar un cincel puntiagudo y un mazo o una máquina ranuradora.
-Superficies estriadas: acabado obtenido al usar un cincel de garra
(herramienta de percusión para hacer áspera una superficie, que tiene
el final del filo recubierto de dientes de diferentes tamaños) o una
máquina para rayar.
Otras superficies con operaciones de acabado (ver EN 12670):
-Acabado flameado.
-Acabado arenado.
-Acabado de chorro de agua a presión: textura obtenida al exponer la superficie a un constante chorro de agua bajo presión.
-Acabado hecho con máquinas.
-Acabado rugoso: superficie rugosa producida al desdoblar la piedra con una guillotina o cincel.
La selección de la piedra requiere las siguientes consideraciones geotécnicas, clasificadas a continuación en orden a la resistencia a la abrasión vs. control de deslizamiento.
Las cuarcitas, a menudo llamadas piedras laja, junto con las areniscas de cuarzo, tienen una buena resistencia a la abrasión si se seleccionan cuidadosamente; las areniscas de cuarzo necesitan más cuidado, ya que dependen de la matriz de cementación. Además de los colores uniformes y agradables, una cualidad importante es su fácil desdoblamiento, que ahorra considerables costes de extracción.
Los granitos, al contener varios minerales de diferente dureza pueden tener diferente desgaste en el uso, dependiendo del tamaño del grano y del contacto mutuo.
Una cuidadosa consideración permite seleccionar la probable textura de una superficie para alcanzar el equilibrio durante el desgaste entre los componentes minerales duros y blandos. Una guía útil es el contenido en cuarzo y mica, como se señala en algunos de los monográficos de piedra publicados en las referencias, al final del artículo. Por ejemplo, en los granitos brasileños (p. 63), o en las piedras nórdicas, es una buena media que el contenido mínimo de cuarzo sea del 25% y el de mica de más del 10%, dependiendo de la dureza de los feldespatos y de otros minerales presentes. Los mármoles y las calizas, a veces, pueden tener una mayor resistencia a la abrasión que el granito y las cuarcitas, pero tienen la desventaja (especialmente en la pavimentación exterior), de que se desgastan suavemente y van perdiendo la resistencia al deslizamiento.
Las pizarras dependen de su dureza, que varía mucho dentro de cada variedad, y requiere análisis más complejos que las variedades antes mencionadas.
Aunque el travertino se usa sobre todo en interiores, su uso en calles está aumentando debido al bajo coste y a las preferencias arquitectónicas. La tosquedad de su textura lo convierte en un antideslizante natural. Uno de los primeros usos que se dio en los atareados días que corren ha sido una acera en la Avenida 45 en Nueva York. El travertino se mantiene muy bien, por no hablar de los conocidos ejemplos de solados que datan de la antigüedad.
Finalmente, al considerar el tipo de roca adecuado para climas calientes se debe evitar usar en el exterior variedades negras o muy oscuras, a no ser que se protejan contra la dilatación y que no se espere tránsito descalzo. Lo contrario se aplica a los climas fríos.
Para estar seguro, la piedra hay que evaluarla por su comportamiento en aplicaciones ya existentes, especialmente en el uso exterior. Las variedades usadas internacionalmente para solado y pavimentación incluyen, por nombrar unas pocas, el mármol de Carrara, Trani Chiaro, Botticino, caliza de Tennessee, piedras laja escocesas, cuarcita noruega y piedra Kota de la India. Hubo una época en la que muchos solados y, sobre todo, pavimentos, procedía de las reservas de baldosas.
Posiblemente, la piedra Kota ha sido uno de los depósitos de baldosas trabajado más intensivamente en el mundo, con capas de grosores uniformes y de fácil partición. Los frentes de las canteras se extienden a lo largo de muchos kilómetros y diariamente trabajan en ellos miles de personas. La piedra Kota posee características superiores tanto para su extracción como para su aplicación. Una promoción geotécnica profesional podría transformarla en un producto de clase mundial con marca comercial genérica comparable a las piedras laja y a las cuarcitas en otras partes del mundo.
Los esquistos fisurables y las piedras laja se extraen intensivamente del Norte de Noruega y después haberse comprobado su calidad localmente desde hace siglos, son ahora un producto de exportación que está de moda. Una piedra laja es una roca sedimentaria que se separa fácilmente en tablas planas debido a la estratificación en los yacimientos, haciendo de las piedras laja un producto especial.

