LAS PIRÁMIDES DE EGIPTO
EXTRACCIÓN Y ELABORACIÓN DE LAS PIEDRAS
Hay varias teorías para explicar cómo se cortaban y extraían los bloques de las piedras. Los métodos eran distintos según la dureza de las piedras. Los antiguos egipcios clasificaban las piedras por su apariencia, dureza y ubicación. Diferenciaban entre caliza, arenisca, alabastro y granito, pero el basalto y otras piedras los agrupaban bajo el mismo término.
Las masas rocosas calizas están dispuestas en estratos horizontales. Los antiguos egipcios explotaban sólo los estratos de más calidad. Extraían selectivamente los materiales más resistentes a la intemperie; para ello tuvieron que utilizar muchas veces pozos y galerías. Sólo se trabajaba a cielo abierto en los lugares en los que el estrato de piedra a explotar era demasiado alto o estaba directamente debajo de la cubierta rocosa.
Tanto en el caso de la caliza como de la arenisca, se cortaban primero bloques de base cuadrada o rectangular, según el empleo que se le fuera a dar. La explotación de las canteras se realizaba avanzando de arriba hacia abajo, cortando los bloques mediante la talla de grietas de separación y después separándolos por la base. Se trabajaba con mazos de madera y herramientas de metal, en un principio de cobre y más tarde de bronce. En el período tardío (siglos X a VIII a. C.) ya se utilizaban cinceles y cuñas de hierro. Se conservan huellas del empleo de estos utensilios en las paredes de las canteras: en las más antiguas se ven pequeñas muescas y en las explotadas durante el período tardío alcanzan los 50 cm de longitud y son extraordinariamente paralelas, lo que hace pensar en el empleo de cinceles largos de hierro. Pero las pirámides de Giza se construyeron casi dos milenios antes, por lo que los métodos de extracción no fueron tan "sofisticados".
Parece ser que la teoría que se mantenía hasta hace poco de que el desmonte de los bloques se hacía mediante el empleo de cuñas de madera que al mojarse y dilatar separaban los bloques no es cierta para ninguno de los tipos de piedra. El procedimiento consistía en insertar cinceles que luego se calzaban con cuñas para aumentar la presión y así desprender los bloques. En el caso del granito, para encontrar las mejores piezas era necesario irse a mucha profundidad. Hay una teoría que sostiene que un método que utilizaban para llegar a las capas más bajas era hacer un gran fuego sobre la masa rocosa. Con el calor, el granito se rompía fácilmente. Se apagaba el fuego cuando se llegaba a la capa donde se encontraba el material de calidad.
Para la elaboración de piedras duras, granito principalmente, se empleaban herramientas de dolerita, una piedra muy dura resistente a los golpes. La dureza de la piedra impedía el uso de cinceles de metal. El procedimiento era el siguiente: se seleccionaba el bloque más adecuado y se le iban desprendiendo lascas a base de golpes con piedras dolerita hasta conseguir la forma deseada. Después, para modelar la superficie y grabar inscripciones se utilizaban cinceles de metal. El pulido se realizaba con cuarzo molido mezclado con piedras de afilar.
Las antiguas canteras egipcias podrían considerarse una especie de talleres de escultura, ya que en ellas trabajaban, además de peones, maestros canteros, escultores y escribas. Las piezas quedaban prácticamente acabadas en la propia cantera, de la que salían ya con las inscripciones hechas. El transporte de estas faraónicas obras se realizaba mediante rampas formadas por trozos de piedra cubiertos con una capa de arena y barro del Nilo. Las piezas se montaban sobre trineos de madera que luego eran remolcados por bueyes o por hombres, como se puede ver en algunos papiros y relieves encontrados.

