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Claire Santry

El florecimiento de la economía de Irlanda del Sur en los últimos seis o siete años ha sido una novedad para la industria irlandesa de la piedra natural. Durante siglos, la única industria que ha vivido un auge económico en esta parte de Europa ha sido la emigración (cerca de 70 millones de personas de todo el mundo pueden decir que son de origen irlandés) pero a mediados de la década de los noventa se dio una inesperada prosperidad en esta pequeña república que cuenta con una población de 3,6 millones de personas, la más pequeña de la Unión Europea.

La principal razón del boom irlandés fue su adhesión a la Unión Europea. Las ayudas al desarrollo ha transformado a Irlanda, pasando de ser uno de los países más pobres a ser el llamado “Tigre Celta”. Las señales de la ayuda se ven, literalmente, en todas partes. Sobre todo en carreteras y puentes. Conduzca unos pocos kilómetros en cualquier dirección y verá carteles azules en los que se indica “Esta obra ha recibido ayuda financiera de la Unión Europea”.

La construcción creció, alcanzando los 14 billones de libras irlandesas y el 19% del total de la actividad económica del país del año pasado, y, quizá por primera vez en las memorias corporativas, las empresas de piedra alcanzaron un nivel de demanda local tan alto que han podido evitar el competitivo mundo de la exportación. En este punto, con las empresas de piedra trabajando para satisfacer la demanda local, los concursos casi desaparecieron; para el consumidor, la obtención de una mercancía era más importante que el precio de esa mercancía. Fueron días de oro para la industria de la piedra.

Las construcciones comerciales lideraron el camino, especialmente en Dublín. Aquí, la piedra tradicional para la construcción es el granito, procedente de las montañas Wicklow, al sur de la capital. Aunque los granitos importados han ampliado la paleta de posibilidades donde los arquitectos pueden elegir sus piedras, Irlanda no suele dejarse influir mucho por las modas o tendencias. Gris claro sigue siendo el color predominante, generalmente en acabado abujardado. Sin embargo, en la mayoría de los casos es granito gris importado, especialmente de Portugal, España y China. Resulta muy difícil la extracción del granito irlandés, generalmente se encuentra en un hoyo más que en la cara de la montaña, así que es caro en comparación con los granitos importados. Como consecuencia de ello, el granito gris local se emplea cada vez más sólo para restauración.

Mientras el uso del granito local se ha reducido, la caliza azul de Irlanda mantiene una gran demanda. Es tan dura como muchos granitos, tiene baja porosidad y consigue un buen pulido. Se producen unos 50.000 m3 al año y se emplea en pavimentos, techos, muros, plaqueta y encimeras. Los datos oficiales hablan de que el 35% de las exportaciones de piedra de Irlanda lo constituye la caliza, que tiene como principales destinos Bélgica, Países Bajos y Alemania. Su popularidad en Bélgica se debe a su parecido con el mármol belga (cuyas canteras se están agotando).

Incluyendo la caliza azul, el 98% de las exportaciones de piedra va a sus países vecinos. Pero la arenisca constituye el mayor porcentaje de exportación y casi todo va al Reino Unido. Irlanda produce relativamente poca arenisca; la mayor parte de sus exportaciones de arenisca es arenisca originada en el Reino Unido pero que se ha enviado a Irlanda para ser elaborada. Las importaciones tuvieron un impacto considerable en el mercado la pasada década. El año pasado totalizaron 26 millones de Libras irlandesas y más de tres cuartos de esta cantidad procedían de la Unión Europea (0,79 Libras irlandesas = 1 Euro). Un 45% procedía de España (8,8 millones de libras) y cerca del 80% de esta cantidad era pizarra para tejado. El Reino Unido ocupó el segundo lugar en las importaciones (5,6 millones), la mayor parte la constituyó la pizarra para tejado. En el tercer lugar estuvo Bélgica, también con pizarra, pero China e India enviaron más piedra que Bélgica.

China fue responsable de una importación por valor de 3 millones de libras, dos tercios de ellos fueron granito elaborado, pavimento y plaqueta. Tras China se situó la India, con 2,8 millones de libras; el 80% fue granito elaborado destinado a la elaboración de monumentos. Aunque los datos muestran que se exporta poca caliza de Europa, lentamente están ganando terreno en Irlanda las calizas de Francia y Portugal, mientras que la piedra Portland británica lleva mucho tiempo empleándose en edificios civiles y gubernamentales.

Después de varios años de auge, la economía irlandesa está empezando a enfriarse. En 1.999 el crecimiento fue del 12%, el año pasado el 10%, se prevé que este año baje al 7% y para 2.003 se espera un crecimiento de sólo un 4%. La construcción está descendiendo. Los precios de la piedra natural están otra vez bajo presión y, aunque las carpetas de pedidos para el resto del año están razonablemente llenas, muchas empresas están buscando nuevos mercados.

Algunas, como James Murphy & Sons, que extrae y trabaja un granito gris de Dublín y una caliza azul irlandesa, están planeando incrementar su oferta al mercado local y han comenzado a importar piedra. Esta compañía había trabajado principalmente en el mercado de proyectos comerciales, pero ahora se ha fijado como objetivo el mercado de la vivienda privada, especialmente encimeras de cocina, que se han hecho muy populares en Irlanda.

Cada vez se está empleando más piedra en las casas irlandesas y cada vez más se elige piedra importada. La caliza irlandesa azul o el granito gris solían ser la elección natural para chimeneas, pero está teniendo mucho éxito en este terreno la caliza francesa. En una urbanización de 12 casas en Shackleton Village, por ejemplo, cada casa (cuyo precio es de 465.000 libras irlandesas) tiene una chimenea de caliza francesa y una chimenea de caliza irlandesa. Y un muy respetado artesano de la piedra, Francis McCormack, ha comenzado a mostrar en su sala de exposiciones chimeneas de estilo francés construidas con calizas de Corton y Cluny.

Otras empresas están buscando nuevos mercados porque las necesidades de la población joven de Irlanda no darán suficiente trabajo una vez que el actual momento boyante del mercado se acabe. Stone Developments, la empresa irlandesa de piedra más establecida y una de las mayores, con una producción de 17,5 millones de libras irlandesas, empleó los beneficios económicos que le reportó el boom en invertir en maquinaria y en una nueva planta. La empresa extrae y elabora un granito gris, pero su producto principal, en términos de cantidad, es la caliza azul de Irlanda (1.000 m3 al mes).

Stone Developments también trabaja, elabora y exporta muchas piedras extranjeras, aunque la cantidad bajó enormemente durante el resurgimiento de la economía en Irlanda. Ahora esta empresa tiene de nuevo como objetivo el mercado de exportación, pero es su propia caliza azul la que promociona con más agresividad esta vez. Ha conseguido excelentes resultados con mucha rapidez en Reino Unido, donde esta piedra es una novedad y ha sido especificada recientemente para su primera obra importante en Londres. La compañía también está invirtiendo en un importante empuje de marketing este otoño en Estados Unidos, donde cerca de 45 millones de americanos se declaran descendientes de irlandeses.


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