
La ciudad de El Vaticano tiene, además de los tesoros de sus museos, otras valiosas riquezas que nadie puede pasar por alto y menos una persona que esté dentro del sector de la piedra. Nos referimos a sus pavimentos. Cuando se pasea por el interior de la Basílica de San Pedro o de los Museos no se sabe bien a dónde mirar para disfrutar de las obras de arte que envuelven todo el escenario. Los ricos diseños de los pavimentos en piedra se han mantenido con el mismo esplendor desde su creación gracias a la labor de una empresa con un nombre realmente evocador: Medici.
Desde la construcción de los edificios del Vaticano se han llevado a cabo ampliaciones de diversas estancias, ha habido que restaurar y reemplazar algunos pavimentos deteriorados y, desde hace más de 160 años hay una empresa que se ha encargado de ello: la Ditta Medici. Esta empresa la fundó en el año 1.838 Luigi Medici. La empresa cuenta con un equipo de doce personas, al frente de las cuales está Priscilla Grazioli Medici, 17ª generación de esta familia dedicada al arte desde hace siglos.
Desde la designación de la Ditta Medici como "Marmolista del Vaticano" en el año 1.871, los trabajos de mantenimiento, restauración y nuevas creaciones han sido constantes en toda la ciudad de El Vaticano, desde la Plaza de San Pedro, la Basílica, los Palacios Pontificios, los jardines y los Museos Vaticanos.

Debido a la antigüedad de estos pavimentos y a la enorme variedad de piedras, sobre todo mármoles, que se emplearon en su elaboración, muchos de estos materiales están ya agotados o resulta muy difícil encontrarlos. . Ya en el siglo XVII se encontraron los restauradores con el problema de falta de los mármoles empleados en su construcción y hubo que recurrir a otros. Viendo los diferentes pavimentos, notamos diferencias según la época en que se han construido. Hasta el siglo XVI, las incrustaciones de mármol eran de piezas pequeñas cortadas sin elaborar. En el siglo XVI comienza a utilizarse piezas tratadas más grandes, con un espesor de 2 a 4 cm. Del siglo XVII en adelante se consiguen espesores de 1 cm, e incluso en algunos trabajos se pueden ver piezas de 3 ó 4 mm, todo ello con una metodología prácticamente manual.
Los mármoles que se han empleado en los pavimentos de El Vaticano están registrados en un libro escrito por Priscilla Grazioli Medici. En este libro figuran los distintos nombres que se dan a los materiales, la mayoría procedente de Italia, aunque también encontramos mármoles de Grecia, Turquía, Egipto, Noruega, Portugal y España, entre otros países. También se plasma en esta publicación un detallado estudio de todas las labores de restauración y mantenimiento efectuadas por la empresa desde su creación. De este estudio se desprende que el trabajo ha sido constante.

Hasta hace dos siglos, cuando un pavimento estaba deteriorado no se restauraba, simplemente se hacía uno nuevo, aunque manteniendo el mismo diseño. Se desmontaba la parte con deterioro y se desechaba. Incluso se intentó alguna vez reproducir un pavimento de mármol por otro con otro tipo de materiales que tuvieran el mismo color, pero, afortunadamente, este procedimiento nunca tuvo éxito. Las últimas restauraciones que ha realizado la Ditta Medici las ha llevado a cabo empleando los mismos mármoles que se utilizaron en origen. La mayor parte de las restauraciones se han hecho en el taller, no en El Vaticano. Algún tipo de trabajo concreto, como la reinserción de incrustaciones despegadas, se hacen lógicamente in situ, pero el proceso más frecuente es llevar la pieza deteriorada al taller. La Ditta Medici cuenta en su almacén de Roma con una amplia gama de mármoles antiguos procedentes de pavimentos retirados de El Vaticano para su sustitución por otros nuevos, tablas e incluso pequeños bloques cuyas canteras ya están agotadas, algunos de los cuales llevan más de tres siglos a la espera de ser utilizados en el próximo trabajo de restauración. Las partes no deterioradas las tienen clasificadas y almacenadas, incluso los trozos más pequeños los conservan para cuando sea necesaria su utilización en la restauración, por ejemplo, de algunos de los escudos que se pueden ver en las distintas dependencias vaticanas.
El trabajo de la Ditta Medici tiene mucho de artesano, aunque también se utiliza moderna tecnología cuando es necesario. Los diseños se hacen en ordenador, pero los bocetos se pintan a acuarela reproduciendo el veteado de los mármoles. Es la madre de la directora de la empresa, la Sra. Vera Medici, quien se encarga de hacer este trabajo, siguiendo el mismo estilo y técnica de sus antepasados, como se puede comprobar en el archivo de diseños que conservan en la empresa desde hace siglos. El corte de los mármoles para incrustaciones los hacen con láser y disponen de un pantógrafo para el grabado de letras en piedra. La Ditta Medici, además de su trabajo para El Vaticano, ha realizado trabajos para instituciones públicas italianas, como la presidencia de la República en el Palacio del Quirinal, el Senado, el Congreso, el Ministerio de Cultura a través del cual realiza obras de restauración en edificios históricos tanto de Roma como de toda Italia.

Algunos de los últimos trabajos que han realizado para El Vaticano han sido la restauración del pavimento de la Sala de los Palafreneros y de la Sala de la Guardia Noble (Palacios Apostólicos) en 1.986, la elaboración del escudo de Juan Pablo II, diseñado por Lello Scorzelli, con mármol antiguo y piedras duras como amarillo y rojo antiguo, castracane de Jaisalmer y piedra rosa y verde de Cracovia, con letras en bronce, o la restauración completa de todo el pavimento de la Sala de los Animales del Museo Pío-Clementino trabajo este último que duró un año (1.988-89). En el año 1.990 realizaron diversos trabajos para la galería del palacio pontificio de Castelgandolfo. A veces los diseños de las nuevas creaciones son elaborados en El Vaticano y los Medici se encargan de su elaboración, pero la mayoría de los pavimentos y escudos que vemos en los pasillos de los Museos Vaticanos, en los Palacios y en la Basílica de San Pedro son de la familia Medici.

Han trabajado ya para diez Pontífices, unos más interesados en el arte que otros. Según señalan, últimamente el Vaticano no está haciendo grandes inversiones en restauración, y además el gusto actual de la Santa Sede tiende más a la sencillez, excesiva en su opinión. Por lo tanto, en la actualidad no se realizan muchos trabajos en El Vaticano, y la principal actividad de esta empresa es en estos momentos la restauración de interiores de otros edificios históricos además de tener una clientela privada muy selecta.
La propia Sra. Medici reconocía que resulta muy difícil hoy en día la continuidad de este tipo de trabajo artesanal. Es difícil encontrar gente joven preparada y capaz de valorar el arte que encierran estas creaciones. Por su taller han pasado muchos aspirantes, pero no se han quedado Al hablar con Priscilla Medici se nota que es una persona enamorada del mármol pero, eso sí, del mármol bien utilizado, tratado y colocado. Afirma que su trabajo va destinado a personas no sólo con dinero, sino también con buen gusto.
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